miércoles, 23 de noviembre de 2011

La página 898

Esta vez no haré la preguntita de "de qué libro se trata", sería una ofensa.
Disfrutemos de esta página sin más...

Cuando lo recordaba apenas podía creerlo. Parecía una ensoñación o una de las imaginativas historias de Jack, algo que no tenía relación alguna con la vida real. Jamás se lo contaría a nadie. Sería un delicioso secreto que guardaría celosa para sí y sólo recordaría de vez en cuando, para disfrutar al igual que un avaro que cuenta en plena noche su tesoro escondido bajo una tabla.
Estaban llegando a los votos. Aliena repitió las palabras del sacerdote:
-Te tomo a tí, Alfred, hijo de Tom Builder, llamado así por ser maestro constructor, como esposo, y juro guardarte siempre fidelidad.
Una vez dicho aquello, Aliena sintió ganas de llorar
A continuación fue Alfred quien hizo su voto. Mientras hablaba, hubo una oleada de murmullos al fondo de la concurrencia y una o dos personas miraron hacia atrás. Aliena se encontró con la mirada de Martha.
-Es Ellen -musitó ésta.
El sacerdote frunció el entrecejo molesto por aquella interrupción.
-Alfred y Aliena están ahora casados a los ojos de Dios y que la bendición... -empezó a decir.
No llegó a terminar la frase. Una voz se alzó detrás de Aliena.
-¡Maldigo esta boda!
Era Ellen.
Una exclamación de horor se alzó entre los congregados.
-Y que la bendición... -repitió el sacerdote intentando proseguir, pero finalmente calló, palideció e hizo la señal de la cruz.
Aliena se volvió. Ellen estaba en pie detrás de ella. La multitud retrocedió para dejarle paso. Ellen sostenía un gallo vivo en una mano y un largo cuchillo en la otra. El cuchillo estaba ensangrentado y del corte inferido en el cuello del animal brotaba la sangre.
-Maldigo este matrimonio con esterilidad -dijo-. Lo maldigo con amargura, odio, desolación y pesadumbres. Lo maldigo con impotencia.

domingo, 20 de noviembre de 2011

Pensando en sonrisas II

La primera entrada de este blog hablaba de sonrisas. la imagen que el azar me regaló fue entrañable. Supe entonces que me encantaría esta experiencia y que el azar me iba a dar mas de una alegría.
No me equivoqué.

A pesar de la dureza con la que la vida los está tratando, sus sonrisas poseen riqueza, entusiasmo.
¿Hacia dónde estarán mirando?
¿Qué es lo que provoca sus sonrisas?

Da igual, yo sonrío con ellos y los abrazo en la distancia.

martes, 15 de noviembre de 2011

Estaré a tu lado

Tras meses de silencio... me confieso a tu lado. Y aunque parezca algo planeado, el azar así lo ha querido.